Ya dije que las metáforas son peligrosas. El amor empieza por una metáfora. Dicho de otro modo: el amor empieza en el momento en que una mujer inscribe su primera palabra en nuestra memoria poética. Milán Kundera
19.1.10
Levantó la ceja derecha mientras tácitamente la atraía hasta sí y cerraba los ojos. Habían estado esperando ese momento durante meses pero ahora que estaba ahí y resultaba inminente no les importaba retrasarlo y darle toda esa magia de parque soleado y de picnic a las tres de la tarde. Ella seguía con los ojos muy abiertos y su boca esperaba en un rictus de pánico. Él lentamente cerraba los ojos y se acercaba por intuición a sus labios enrojecidos por la sed después de varias horas al sol. La besó. La besó y ella no se movió de su lugar, sólo una mano tímida pasaba de sostenerse de aquél banco de yeso a su pecho y lejos de apartarlo lo llevaba hasta ella. Él pasó una mano por su cabello mientras volvía a besarla lenta y suavemente, como si ella pudiera romperse o como si un beso pudiera doler. El calor era abrasador y la intimidad se acrecentaba a medida que se acercaban y se desvanecía todo en derredor. Estaban solos.
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Y mirá, me están pasando muchas cosas últimamente, que voy a ver Linkin Park, que no voy, que me peleo, me arreglo, que tengo 500mil pruebas...

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