Nunca fue fácil, pero creo en tus ojos. Es tan frágil depender de todo. Y cómo explicarte que desde el encierro cuanto miedo da salir a ese mar de dudas.
Ya no hay más que hacer, sos tu propia ayuda, ahora anda y viví yo siempre amé tu locura.
Ya no hay más que hacer, sos tu propia ayuda, ahora anda y viví que siempre amé tu locura.
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Ando con una falta de inspiración terrible, las palabras no me fluyen, me quedo estancada en la idea. Pensé que al volver de Córdoba iba a ser distinto, iba a tener mucho que decir, pero no, después de contener durante una semana el extraño vicio de subir a este blog, me encuentro en Rosario con todas las libertades del caso y sin nada que escribir. Insufrible.
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