Ya dije que las metáforas son peligrosas. El amor empieza por una metáfora. Dicho de otro modo: el amor empieza en el momento en que una mujer inscribe su primera palabra en nuestra memoria poética. Milán Kundera
8.2.10
Estaba tu rostro a oscuras por primera vez. La penumbra no me dejaba ver más que el brillo de tus ojos mirando insistentemente mi boca, o el lugar donde creías que la tenía. Nunca antes habíamos sentido el placer de estar tan cerca y buscarnos frenéticamente, de respirarnos cerca y en cada latido sopesar ese aire caliente que pasaba entre los dos, que rozaba nuestras bocas y las envolvía en el deseo implícito de buscar a su compañera, de poseerla. Mi cabeza por instinto se ladeó hacia la derecha mientras estiraba el cuello conociendo ese peligro de tenerte cerca, cada vez más cerca. Y rocé tus labios con los míos. Y sonreíste de costado, como me gustaba a mí, y la penumbra me regaló una imagen blanca y brillante donde estaba tu boca. Nos reconocimos otra vez, tocaste mis labios con la punta de tu índice, recorriste mi cara hacia mi cuello y bajaste hasta mi espalda para llevarme más hacia vos, cada vez más cerca, decía. Y mientras en ese juego sucio de arrebatos de lujuria acariciabas mi espalda, te besé. Sentí el calor de tu aliento y la presión de tus labios carnosos en la oscuridad y nos dejamos llevar en ese mar negro y profundo de no saber bien qué hacíamos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Entradas populares
-
Y mirá, me están pasando muchas cosas últimamente, que voy a ver Linkin Park, que no voy, que me peleo, me arreglo, que tengo 500mil pruebas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario