Ya no estás vos para llenar esos momentos sin lucidez.
Monotonía, sin escape, sigo yendo y cayendo en el mismo lugar.
Dejame irme y no mirarte más, para poder reencontrarte al fin, en otras manos y otro rostro.
Y te sigo buscando, inconclusa, en tu perfume de ayer.
Sin imaginación, que es igual a sin vida, estoy errando por aquellos lugares que solía conocer antes de conocerte. Los de siempre, deprimentes, absurdos, oscuros y aburridos refugios del ayer.

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