Y ahí es cuando pienso.
¿Y por qué justo al que SÍ me gusta, no le gusto?
Y llámenme histérica o whatever, pero esto no me sube el autoestima.
Ya dije que las metáforas son peligrosas. El amor empieza por una metáfora. Dicho de otro modo: el amor empieza en el momento en que una mujer inscribe su primera palabra en nuestra memoria poética. Milán Kundera
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