- ¿Te das cuenta lo que significaba para mí ahora?
Su mirada lucía brillosa, si quijada inmóvil y la sensación de querer escapar parecía acrecentarse a medida que la expresión de mis ojos se intensificaba por sobre mi sonrisa conciliadora.
- ¿Ahora te das cuenta?
Cesó el tiempo lento y todo se precipitó en dos sonrisas húmedas. Ella rompió en un llanto estruendoso que estremeció cada pared y cada columna mientras yo, estática, mostraba mis dientes en un gesto radiante y derramaba un par de lágrimas. Sin previo aviso su pequeña figura se venció en mis brazos abiertos y nos estrechamos en un abrazo con sabor a viejas épocas.
-¡Te quiero! ¡Perdón!
- Yo también, y te extrañaba
"Te extraño, che" Pensamiento de hoy al mediodía, no estás y te extraño, che.
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