No sé que sentir ya con respecto a esto. Me doy cuenta que no es la primera vez, y que eso me hace no reaccionar tan... mal, y a la vez me doy cuenta (y odio hacerlo) que ésta es una de las tantas veces, y me duele. Pensar que estamos a tan poco tiempo de nunca-más, y que vamos a estar tan cerca en estos días. Pensar que todo venía tan bien, pensar que los besos, pensar que los te quiero y pensar que cada promesa dicha en cualquier noche, allá o acá, con los dedos entrelazados o pegados al teclado de un celular, ya no sirven, no existieron, aún me destroza. Sí, porque aunque no esté llorando, como podría haberlo hecho antes,
aunque no esté desesperada, pensando que de esta última vez no vamos a salir (a veces lo pienso, pero ya no me da tanto miedo),
aunque no me importe imaginarte en los brazos de alguien más (al menos eso me digo),
aunque no pase todo eso,
por dentro estoy muerta.
Ya dije que las metáforas son peligrosas. El amor empieza por una metáfora. Dicho de otro modo: el amor empieza en el momento en que una mujer inscribe su primera palabra en nuestra memoria poética. Milán Kundera
23.11.12
22.11.12
Una burbuja en el pecho
Quiero que se termine todo esto. Quiero que me des un beso, que me abraces y me digas que te querés quedar conmigo, que lo pensaste y que acá estás. Quiero lo dulce de tu estabilidad contra el pintorequismo de mis desgracias. No quiero mañana, así como veo que viene.
Odio el dolor de cabeza constante, el calor (o el frío, o la lluvia, es lo mismo porque el dolor de cabeza nubla todos mis sentidos), tener que levantarme temprano mañana sin ningún aliciente. Ya no quiero estar en Buenos Aires y la idea de Rosario no me consuela. Quiero que me toques la puerta, ahora. No doy más.
Odio el dolor de cabeza constante, el calor (o el frío, o la lluvia, es lo mismo porque el dolor de cabeza nubla todos mis sentidos), tener que levantarme temprano mañana sin ningún aliciente. Ya no quiero estar en Buenos Aires y la idea de Rosario no me consuela. Quiero que me toques la puerta, ahora. No doy más.
16.11.12
15.11.12
14.11.12
Che, tengo muchas ganas de llorar
You hid your skeletons when I had shown you mine. You woke the devil that I thought you'd left behind. I saw the evidence, the crimson soaking through. Ten thousand promises, ten thousand ways to lose.
And you held it all but you were careless to let it fall. You held it all and I was by your side, powerless.
I watched you fall apart and chased you to the end. I'm left with emptiness that words cannot defend. You'll never know what I became because of you. Ten thousand promises, ten thousand ways to lose
And you held it all but you were careless to let it fall. You held it all and I was by your side, powerless.
Powerless - Linkin Park
12.11.12
And then, you are gone
Volver a ser niña en tus brazos.
Sentir el roce cálido de tus dedos y tu mano firme calentando mi espalda y apretándola contra tu pecho. Mi confianza animal, ciega, segura de todo aquello, ella que en realidad no necesita pensar.
Tus ojos vidriosos mirándome de cerca con ternura, pidiendo un beso más mientras tu índice se pasea por el contorno de mi cara y de mi cuello. Tu boca semiabierta y rozando de a poco mis labios, fundiéndose en largos segundos de besos inocentes de cuatro labios rosas y redondeados.
Todavía somos jóvenes pero ya no lucimos como los niños que se besaban en los bancos de las plazas al salir de clases. Ya no pensamos ni hablamos como ellos. Pero hay algo, cuando te beso y me besás y nuestras bocas se miran, y la tuya pasea por mi cuello, o la mía baja por tu nariz hasta encontrar a su compañera.
Ahí, hay algo, algo que no ha cambiado. Ese algo verdadero que nos envuelve y me hace desearte más que a nada, más que a nadie. Ese algo, que supongo, nos sigue trayendo acá.
Sentir el roce cálido de tus dedos y tu mano firme calentando mi espalda y apretándola contra tu pecho. Mi confianza animal, ciega, segura de todo aquello, ella que en realidad no necesita pensar.
Tus ojos vidriosos mirándome de cerca con ternura, pidiendo un beso más mientras tu índice se pasea por el contorno de mi cara y de mi cuello. Tu boca semiabierta y rozando de a poco mis labios, fundiéndose en largos segundos de besos inocentes de cuatro labios rosas y redondeados.
Todavía somos jóvenes pero ya no lucimos como los niños que se besaban en los bancos de las plazas al salir de clases. Ya no pensamos ni hablamos como ellos. Pero hay algo, cuando te beso y me besás y nuestras bocas se miran, y la tuya pasea por mi cuello, o la mía baja por tu nariz hasta encontrar a su compañera.
Ahí, hay algo, algo que no ha cambiado. Ese algo verdadero que nos envuelve y me hace desearte más que a nada, más que a nadie. Ese algo, que supongo, nos sigue trayendo acá.
10.11.12
¿Y entonces...?
Anoche casi me duermo pegada a tu brazo y con mi cabeza en tu hombro. No puedo decir que me siento bien, que soy una genia por hablar tanto. ¿Por qué soy así siempre? ¿La vida no me enseñó que lo que hago no funciona?
¿Realmente me interesa tanto la efectividad como para guiar mi vida por los caminos de las cosas eficientes que sólo funcionan? ¿O es que quiero algo más, algo completamente distinto?
En limpio sólo saco que de la fuente de todos mis miedos, necesidades e inseguridades también aflora lo más fuerte de mi carácter. Y ése carácter fuerte me hace ser estúpida e impráctica, ganarme un par de dolores de cabeza de más y uno que otro momento incómodo.(Y sigo hablando).
Pero por alguna razón, no me arrepiento de ser así. Tan romántica, idealista y dramática (tal y como se ve Gigi en He's just not that into you), esperando que ocasionalmente las cosas me salgan bien sin haber tenido que fingir un sólo día sobre quién soy (o que por lo menos sufrir mucho me permita escribir un best-seller, já).
Otra cosa que sé es que prefiero ser amante que amada, que no soy la señorita de ninguna relación. Que las veces que lo fui, me sentí incómoda, invadida, asfixiada y me escapé. Prefiero no ser correspondida mil veces y darme la cabeza contra la pared, pero al menos saber que yo hice cosas que realmente quería hacer, cosas que salieron de mí, de mis deseos, de mis proyectos e ilusiones. Prefiero saber que no tuve suerte en mi propio camino antes que amoldarme muy cómoda en el camino que alguien más me haya preparado.
Igual, creo que no soportaría perderte.
¿Realmente me interesa tanto la efectividad como para guiar mi vida por los caminos de las cosas eficientes que sólo funcionan? ¿O es que quiero algo más, algo completamente distinto?
En limpio sólo saco que de la fuente de todos mis miedos, necesidades e inseguridades también aflora lo más fuerte de mi carácter. Y ése carácter fuerte me hace ser estúpida e impráctica, ganarme un par de dolores de cabeza de más y uno que otro momento incómodo.
Pero por alguna razón, no me arrepiento de ser así. Tan romántica, idealista y dramática (tal y como se ve Gigi en He's just not that into you), esperando que ocasionalmente las cosas me salgan bien sin haber tenido que fingir un sólo día sobre quién soy (o que por lo menos sufrir mucho me permita escribir un best-seller, já).
Otra cosa que sé es que prefiero ser amante que amada, que no soy la señorita de ninguna relación. Que las veces que lo fui, me sentí incómoda, invadida, asfixiada y me escapé. Prefiero no ser correspondida mil veces y darme la cabeza contra la pared, pero al menos saber que yo hice cosas que realmente quería hacer, cosas que salieron de mí, de mis deseos, de mis proyectos e ilusiones. Prefiero saber que no tuve suerte en mi propio camino antes que amoldarme muy cómoda en el camino que alguien más me haya preparado.
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