Volver a ser niña en tus brazos.
Sentir el roce cálido de tus dedos y tu mano firme calentando mi espalda y apretándola contra tu pecho. Mi confianza animal, ciega, segura de todo aquello, ella que en realidad no necesita pensar.
Tus ojos vidriosos mirándome de cerca con ternura, pidiendo un beso más mientras tu índice se pasea por el contorno de mi cara y de mi cuello. Tu boca semiabierta y rozando de a poco mis labios, fundiéndose en largos segundos de besos inocentes de cuatro labios rosas y redondeados.
Todavía somos jóvenes pero ya no lucimos como los niños que se besaban en los bancos de las plazas al salir de clases. Ya no pensamos ni hablamos como ellos. Pero hay algo, cuando te beso y me besás y nuestras bocas se miran, y la tuya pasea por mi cuello, o la mía baja por tu nariz hasta encontrar a su compañera.
Ahí, hay algo, algo que no ha cambiado. Ese algo verdadero que nos envuelve y me hace desearte más que a nada, más que a nadie. Ese algo, que supongo, nos sigue trayendo acá.
Ya dije que las metáforas son peligrosas. El amor empieza por una metáfora. Dicho de otro modo: el amor empieza en el momento en que una mujer inscribe su primera palabra en nuestra memoria poética. Milán Kundera
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Entradas populares
-
Las cosas cambian muy rápido. El corazón se empieza a acelerar por todo, por cualquier cosa. La cabeza maquina, duele, porque no puede parar...
-
Qué año feo. Pasaron cosas buenas, sí, pasaron cosas buenas. Pasaron cosas MUY buenas, pero yo no disfruté un comino, pasé mal... hicieron q...
-
No hay un modo, no hay un punto exacto. Te doy todo, siempre guardo algo.
-
Entonces me encontraste entre la marea de gente en esta noche perdida. Pensé que nunca más volvería a suceder, digo... vos, yo y la noche...
-
- Hola, Ari - dijo Santino alargando la 'o' pesadamente. Se lo escuchaba cansado y desmotivado. Ariana no lo notó inmediatament...
-
Lo peor que me podría pasar. Lo peor que TE podría pasar. Lo peor entre aquellas cosas que alguna vez imaginé. Sí, eso. Pensalo, es lo p...
-
XII La noche había acabado. Apenas decidimos atravesar esa barrera invisible que nos mostraba la oscuridad solitaria de la playa d...
-
No-veo-la-hora-de-llegar-a-Rosario-para-poder-escribir-todo-lo-que-se-me-dé-la-gana Draco dormiens nunquam titilandus
No hay comentarios:
Publicar un comentario