Nunca pensé que fueras a ser eternamente joven. Los años estaban empezando a transcurrir en tu piel, poco a poco, disimuladamente, como si no tuvieran nada que hacer ahí.
Yo creí estar, pasiva, mientras de a poco, ya no éramos adolescentes, mientras ya no cantabas para mí, ni yo estaba ahí para escucharte. Creí que estábamos creciendo y que nos íbamos a volver a encontrar en otro punto del camino, y después de un silencio largo como el recuperar lento de la consciencia al despertar, nos íbamos a reconocer y aceptar, nuevos.
Eso creía yo.
Nunca pensé que fueras a ser eternamente joven. La gente feliz envejece y cada sonrisa se convierte en una arruga amable en un rostro atemporal y sosegado, pacífico. La gente feliz, con el tiempo, es sólo un par de ojos brillantes y dos manos cálidas.
Creo que fui ilusa.
Creo que me olvidé de vos.
Nunca te quise ver, mis ojos sobre vos sólo miraban mi reflejo.
Hoy querría ver tus ojos marrones brillando entre tus arrugas.
Pero nunca te voy a volver a ver.
Sos eternamente joven.
Ya dije que las metáforas son peligrosas. El amor empieza por una metáfora. Dicho de otro modo: el amor empieza en el momento en que una mujer inscribe su primera palabra en nuestra memoria poética. Milán Kundera
26.7.17
28.2.15
You were charming until you saw your chance to kill, your chance to make history
Boy, you draw me back in, hungry for your bad loving. But will someone find me swinging from the rafters from hanging on your every word.
You went straight for the knife and I prepared to die. Your blade, it shines.
11.1.15
El gran Tornillo
Hay algo en mí que no encuentra espacio entre mis expresiones. Una forma nueva que se anuncia pero que permanece oculta, irreal, imposible de ser materializada. Es como si mis propias formas se hubieran fijado en un molde pequeño y conocido y ya no contaran con la imaginación ni la valentía suficiente para romperlos.
Intento convencerme que sólo es cuestión de tiempo, pero el tiempo me agobia. Esperar me desespera. No estoy buscando el camino más seguro para los mejores resultados. Estoy buscando el ahora, el hacer lo que soy, el expresar lo que comprendo de la manera más perfecta. (Pero no, no me refiero a esa perfección, no importa).
Y este blog no puede dejar de ser un diario. Y quiero ser más que un diario. Quiero retratar más allá de mis inseguridades, de mi neurosis, de mi racionalidad.
Quiero dejarme un poco de lado para poder encontrarme. Quiero dejar de saber cosas para conocer lo importante, para ser.
No me soporto, y en más de un sentido. No me tolero y no soy suficiente recipiente de mí misma. A veces creo que te necesito, pero tu último nombre perdió gran parte de su gracia. Arte sería que me vuelvas a llamar como solías hacerlo.
Todo lo que puedo hacer es versar sobre lo mismo, sobre la incomprendida parte de mí que no se encuentra, que no se gusta, que no puede terminar de sentir. Sobre lo mismo, sobre esta cañería tapada y a punto de explotar, pero sin una grieta, sin un colapso. Sólo aguantando su propia presión y deseando que algún evento interno o externo haga correr el agua de una buena vez.
Y no puedo dejar de pensar en mí como esos videos de YouTube que tienen dado el Play pero no corren porque todavía se están cargando. Y se me ocurre que de todas las metáforas, algo tan vulgar arruina toda la belleza de mi pensamiento. Pero los caminos estéticos se quedan cortos para las pretensiones metafísicas, los meros caminos estéticos son solo "meros", como Cortázar no podría decir mejor.
Y yo estoy atrapada entre las ganas y los meros. Y la búsqueda se muere de ganas por encontrar su lugar.
Intento convencerme que sólo es cuestión de tiempo, pero el tiempo me agobia. Esperar me desespera. No estoy buscando el camino más seguro para los mejores resultados. Estoy buscando el ahora, el hacer lo que soy, el expresar lo que comprendo de la manera más perfecta. (Pero no, no me refiero a esa perfección, no importa).
Y este blog no puede dejar de ser un diario. Y quiero ser más que un diario. Quiero retratar más allá de mis inseguridades, de mi neurosis, de mi racionalidad.
Quiero dejarme un poco de lado para poder encontrarme. Quiero dejar de saber cosas para conocer lo importante, para ser.
No me soporto, y en más de un sentido. No me tolero y no soy suficiente recipiente de mí misma. A veces creo que te necesito, pero tu último nombre perdió gran parte de su gracia. Arte sería que me vuelvas a llamar como solías hacerlo.
Todo lo que puedo hacer es versar sobre lo mismo, sobre la incomprendida parte de mí que no se encuentra, que no se gusta, que no puede terminar de sentir. Sobre lo mismo, sobre esta cañería tapada y a punto de explotar, pero sin una grieta, sin un colapso. Sólo aguantando su propia presión y deseando que algún evento interno o externo haga correr el agua de una buena vez.
Y no puedo dejar de pensar en mí como esos videos de YouTube que tienen dado el Play pero no corren porque todavía se están cargando. Y se me ocurre que de todas las metáforas, algo tan vulgar arruina toda la belleza de mi pensamiento. Pero los caminos estéticos se quedan cortos para las pretensiones metafísicas, los meros caminos estéticos son solo "meros", como Cortázar no podría decir mejor.
Y yo estoy atrapada entre las ganas y los meros. Y la búsqueda se muere de ganas por encontrar su lugar.
11.12.14
La situación es indescriptible. La incomodidad nace desde el pecho, me baja por el viente, me sube por la espalda, me rodea los brazos. Hay un cuerpo que me sobra, que no es mío. Hay una voracidad desenfrenada, una impaciencia deslocalizada. ¿Quién está del otro lado? No puedo mentirme, todo lo bueno no alcanza si todavía me faltás vos.
Te odio. En un mundo sin expectativas, en un mundo de amores realistas y palabras sinceras, a vos te odio más que a nadie. Creo que sos la fantasía, lo inverosímil, la expectativa muda, la esperanza disfrazada de desesperanza. Sos todo lo que le falta al mundo de lo saludable.
Qué envidia que le tengo a la que no te quiera y sólo así pueda tenerte. Conozco la situación, ay, la conozco.
¿Pero acaso ese placer sería el mismo si yo fuera ella?
No.
Yo soy ella. En otros brazos, en otros besos, en otros cuerpos, ella soy yo. Y él nunca es vos. No se siente como vos. Es demasiado saludable para ser vos.
Hay depresiones que se sobreviven pasándolas en la cama. Hay depresiones que existen sólo en el mundo de la lobotomía del frenesí. Yo vivo en la depresión de la abundancia, pero por dentro tengo la cabeza enterrada en la almohada. Por dentro desearía no tener que matar todos los días cada sentimiento idiota que me invade para nada, que me sube hasta el pecho como una burbuja de aire inútil. Y hay que aplastarla y tratar de que ocupe menos espacio, pero como no se puede simplemente está ahí, haciéndome a mí misma, obligándome a sacrificarme, a tratar de dejar de ser.
Es tan equivocado ser yo. Tan equivocado.
Te odio. En un mundo sin expectativas, en un mundo de amores realistas y palabras sinceras, a vos te odio más que a nadie. Creo que sos la fantasía, lo inverosímil, la expectativa muda, la esperanza disfrazada de desesperanza. Sos todo lo que le falta al mundo de lo saludable.
Qué envidia que le tengo a la que no te quiera y sólo así pueda tenerte. Conozco la situación, ay, la conozco.
¿Pero acaso ese placer sería el mismo si yo fuera ella?
No.
Yo soy ella. En otros brazos, en otros besos, en otros cuerpos, ella soy yo. Y él nunca es vos. No se siente como vos. Es demasiado saludable para ser vos.
Hay depresiones que se sobreviven pasándolas en la cama. Hay depresiones que existen sólo en el mundo de la lobotomía del frenesí. Yo vivo en la depresión de la abundancia, pero por dentro tengo la cabeza enterrada en la almohada. Por dentro desearía no tener que matar todos los días cada sentimiento idiota que me invade para nada, que me sube hasta el pecho como una burbuja de aire inútil. Y hay que aplastarla y tratar de que ocupe menos espacio, pero como no se puede simplemente está ahí, haciéndome a mí misma, obligándome a sacrificarme, a tratar de dejar de ser.
Es tan equivocado ser yo. Tan equivocado.
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Esta noche, buscando tu boca en otra boca,
casi creyéndolo, porque así de ciego es este río
que me tira en mujer y me sumerge entre tus párpados,
qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor,
sabiendo que el placer es ese clavo innoble
que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo.
Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar
ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas
ni esperanza
Solo, en mi casa abierta sobre el puerto,
otra vez encontrarte en el café de la mañana
sin que tanta cosa irrenunciable
hubiera sucedido.
Y no tener que acordarme de este olvido que sube
para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos
y no dejarme más que una ventana sin estrellas.
After such pleasures, Julio Cortázar
9.12.14
Another mindless crime, behind the curtain, in the pantomime
Andrés, a la sombra de sí mismo. Una sonrisa, mirada al suelo, un leve balanceo. Tal vez una broma. Andrés in the spotlight, no se reconoce. Clara, presa de sus fantasmas. Sus labios tiemblan, no se encuentra en su voz. Ojos vidriosos, manos húmedas. El rictus podría ser de bronca. Enojo de sí misma.
Andrés atiende el celular, y con la otra mano fuma. Tira la cabeza hacia atrás, ríe. En su pecho se pregunta porqué. Clara hurga en su cartera, los dedos son ligeramente imprecisos. Mira la hora, escucha los latidos de su corazón. Andrés la mira alternativamente. A ella, al piso, le sonríe a la pared, a ella.
Oscuridad.
Vibra un celular. Andrés no mira. Clara siente un escozor frío bajándole por la nuca hasta el final de la espalda.
Oscuridad.
Andrés toma una cintura, huele un perfume. Andrés sonríe, se muerde levemente el labio inferior. Un cabello cobrizo y abultado de mujer lo cubre, unas caderas redondeadas cubiertas por un vestido negro lo hechizan. Sus dedos tocan levemente unos muslos, se pasean por una espalda desnuda. Recuerda y el recuerdo se trasluce en sus pupilas.
Oscuridad.
Una luz. Clara, su mandíbula tirita un poco. Sólo se puede ver a la luz impactando suave y azulada sobre su perfil. Su piel es tersa, su nariz, grande y recta. Un mechón lacio y rubio cae sobre su frente. Luce desvaído. Le falta el rojo, le faltan las ondas. Tal vez a su cadera le falten las curvas.
Dos caídas de párpados. Algunas luces se pasean tontas por la sala. Van y vienen, ensombrecen e iluminan sin ningún propósito. Sientan escenas, retiran escenarios. Clara sigue sentada. Andrés toma su celular con una mano. Con la mano libre, busca a tientas la pequeña cintura que lo acompaña.
- Clara, vamos - le dice una voz cálida
- Andrés, vámonos - le dice una voz aterciopelada
- Clara, ¡por favor! - insiste
- Andrés... dale - sugiere
Clara mira hacia la voz. Andrés se hunde en el cabello perfumado y besa un cuello.
- Sí... - se resigna
- Sí... - acepta acompasadamente
Las luces iluminan la escena de repente y un ruido sordo de sillas que se mueven completan el cuadro. Andrés busca a tientas una pared y apresa a la figura que se entrelaza a su lado. Se interna en un beso con los labios, con las manos, con las piernas. Se interna en una intimidad de tumulto y ojos que acompañan a las luces.
Clara toma su abrigo, sonríe forzadamente, abraza distante a su amiga. Mira y no puede dejar de mirar. Baja la cabeza, pero no puede dejar de mirar. Tantea su celular, mira la hora, pero en realidad no ha dejado de mirar.
Por un segundo se cruzan. Andrés miente. Clara lo espera. Andrés finge concentración con todo su cuerpo, pero sus ojos la miran. Clara sabía que aquello iba a suceder.
Su corazón late desenfrenado. Ojos celestes, ojos pardos. Las miradas parecen estar sostenidas por un hilo invisible. Tenso. Fuerte.
Clara ya puede dejar de mirar. Clara no puede seguir mirando. Andrés miente. Andrés finge no haber mirado nunca.
But even if you had it all, you would find you blow it all away
Imagínensela a Sabina con Franz. Imagínensela con todos sus amantes, rodeada por la levedad. Véanla sin Tomás, ¿quién diría que eso no es bueno para ella?
Piensen en los dilemas del no ser grave, en los dilemas de la abundancia, en los dilemas con peso de pluma. ¿Sabina elegía la levedad? ¿Sabina elegía no ser como Teresa?
Algún día Sabina fue Teresa, pero no estaba de acuerdo con ella misma. Teresa no se gustaba, Teresa (y lo sabemos bien) quería ser Sabina. Si algún día Teresa lo hubiese realmente logrado, hubiese reprogramado su esencia y se hubiera librado al hedonismo simple, al tenerlo todo... ¿hubiera sido feliz?
¿Ser Teresa será una necesidad ancestral? ¿Una manera de aferrarse a la supervivencia de la especie, a cierta paz de la mente en las estructuras que nos dan seguridad? ¿Podrá un solo individuo recoger para sí mismo sus más altos ideales, sus ideas más acabadas? ¿Cuál es el precio más alto a pagar: los otros o uno mismo? ¿La gravedad ajena o la propia liviandad?
Todos están mirando. Ninguno existe fuera de mí. Pero tal vez sea peor tenerlos adentro mío. Adentro mío, retándome, diciéndome que debería tener vergüenza, que estoy albergando una extraña enfermedad, una infelicidad encubierta, un cinismo con forma de libertad. "Tu indecencia nos envenena, que te salgas de tu molde nos confronta... Y vivimos adentro tuyo, no te olvides".
Déjenme. Yo no soy todos más de lo que soy yo. Quiero mi propia ilusión de individualidad. Quiero ahorcar la culpa. Hacerla desaparecer. Esos demás, pueden morirse. No son nadie.
Y yo, ahora sola, extraño un poco la gravedad, el sentido trascendente impreso en cada paso, un destino que se anuncia, una forma que le canta a la esencia de algo soñado, de algo predicho... Yo, ahora, sola, creo que sigo necesitando a Tomás (pero ya lo maté).
26.11.14
Un cuadrado oxidado con esquinas puntiagudas
Dicen que necesitamos una cuota de adrenalina para sentirnos felices, que las pequeñas victorias lucen como grandes batallas ganadas cuando involucran una cuota de emoción, que la paz es una caída en la inmovilidad constante.
Es imposible sentirse enamorado sin un poco de incertidumbre, sin anhelos breves a los inesperado, a lo que seguramente sucederá sólo por ser de las opciones, la más improbable. Es imposible sentirse enamorado sin la completa certeza de que las casualidades, como un anticipo del destino y no otra cosa, tejen los encuentros y alimentan el deseo de dos personas por hacer realidad sus vastas imaginaciones, por sentir aunque sea un segundo que la fuente de todas ellas los excede, está por fuera y los ata, los une y entrelaza como cordones de zapatos. Sin eso, sin los piolines del titiritero, sin la sonrisa lacónica y sin la ventana por la que se mira en los días grises, no hay amor posible.
Sólo cuerpos tangibles que entran enteros en la memoria, sin que latidos del corazón dificulten la concentración y engañen a los sentidos. Esquemas, horarios y dos personas que se miran y ya no buscan que decirse de 9 a 12.
Es por eso que no te amaba (y la vigilia nos ganó cuando intentamos dormirnos).
Es imposible sentirse enamorado sin un poco de incertidumbre, sin anhelos breves a los inesperado, a lo que seguramente sucederá sólo por ser de las opciones, la más improbable. Es imposible sentirse enamorado sin la completa certeza de que las casualidades, como un anticipo del destino y no otra cosa, tejen los encuentros y alimentan el deseo de dos personas por hacer realidad sus vastas imaginaciones, por sentir aunque sea un segundo que la fuente de todas ellas los excede, está por fuera y los ata, los une y entrelaza como cordones de zapatos. Sin eso, sin los piolines del titiritero, sin la sonrisa lacónica y sin la ventana por la que se mira en los días grises, no hay amor posible.
Sólo cuerpos tangibles que entran enteros en la memoria, sin que latidos del corazón dificulten la concentración y engañen a los sentidos. Esquemas, horarios y dos personas que se miran y ya no buscan que decirse de 9 a 12.
Es por eso que no te amaba (y la vigilia nos ganó cuando intentamos dormirnos).
25.11.14
And it's more than goodbye I have to say to you
El chico ese desapareció, pero apareció alguien nuevo. Todo va y viene con mucha facilidad, con una sencillez grácil. Bueno, vos estás adherido de una manera un poco perversa, un poco hostil. Sos ese negativo que compensa las sumas de vueltos, la gran deuda (¿la gran deuda?).
Hay cosas por hacer, pero no me pesa la espalda. Tengo hambre, un poco de frío a la altura de la nuca. No me interesa tanto mi propio alrededor, y eso siempre tiene que ver con vos. Fue fácil estar en el momento, fue fácil que no estuvieras. Y ahora no quiero saber nada, estoy tan satisfecha como vacía. No hay carencia constitutiva, y eso significa que tampoco hay sujeto deseante.
Tuve un poco de miedo, estuve cansada de mí. La mente en blanco, el arrojo momentáneo de la inconsciencia, de la confianza innata, del instinto de cazador. No hay nada que salga mal si ya lo habíamos logrado cuando nos dimos cuenta que queríamos hacerlo. Nada es realmente inalcanzable, pero me gustaría que ese sólo pensamiento fuera suficiente las veces que la vigilia traiciona. Y zaz, cerveza y you got it.
Hay como una pared de miedo de este lado, y del otro lado también. Y paredes que no conozco. Más, muchas más. ¿Y quién sabe si también hay algún muro del genuino (no) deseo? A ese es el que le tengo más miedo. I sublime love to the feelings in my mind. Who can tell what we may find?
Una fiesta de la nada. Otra fiesta de la nada. Tengo miedo de enfermarme. Everytime I hear that melody, something breaks inside. You became my inspiration, oh but what a cost.
20.11.14
¿Sencillez?
Es como si buscara torturarme para sentir algo. Algo con forma. Estoy sintiendo cosas, pero la indefinición se parece mucho a la angustia. ¿Es por eso que decido dibujarle tu cara?
Estoy fascinada por las cámaras profesionales, por algunas propuestas estéticas. Por las luces, los colores, las texturas. Siempre creí que de por vida iba a odiar los tecnicismos, pero algunas mierditas insignificantes resultan ser bellas. Hay felicidades pequeñas.
Mi profesor de guión dice que el momento más sentimental es más íntimo, más pequeño, es relatar una escena con la voz de tus personajes en la cabeza. Dice que ver el todo es más racional, pero no por eso menos artístico. Lo bello es lo pequeño y lo grande, lo sublime. Eso es lo que dice él, lo que dice Kant. Estoy bastante cerca de estar de acuerdo. Pero me resisto. Tal vez yo mezclo mucho.
Me mezclo a mí entre lo bello y lo sublime, y entre el sentir y el pensar. Y entonces de repente sentir es sublime y pensar es bello, y es grande lo bello y sublime lo pequeño, mientras que sentir es grande igual que pensar, pero ambos también pueden no tener ni forma ni tamaño sino ser ese caño tapado de un cauce enorme del que hablaba antes.
El power metal es provocativo. Y dual. Ya en su propio nombre tiene algo superficial, en su propio estilo algo andrógino. Un hombre, después una mujer. Algo grave, un grito peligroso, una voz femenina, casi pop. Momentos de epicidad, momentos de simple pose. Ahora entiendo varias cosas. 'Eres lo que comes'. Y más si comés todos los días lo mismo, che.
La identificación, ese proceso por el cual a=a aunque no se llame 'a'. Es como: "Aaah, vos eras tal, sólo que te encerrabas en forma de incógnita, de problema irresoluble, te escondías entre un montón de letras y números y problemas del pasado". X puede fingir ser la combinación complejísima entre muchísimos factores, pero si al final del camino descubrimos que X tan sólo era 2, no creo que por eso sea necesariamente menos complejo.
Tarja es indiscutible. Es magnánima, es compleja. Annette es superficial, algo histérica. Nightwish decidió ser las dos y no ser finalmente ninguna. ¿Se viene la síntesis?
Relive the old sin of Adam and Eve, of you and me. Forgive the adoring beast. Se lo pregunto a alguno de nosotros: ¿tengo algo que esperar de todo esto o los nudos se evaporan en el aire como si fueran éter?
Estoy cansada, un día se va
Otra vez son las dos y ya tengo sueño. Alguien sabrá porqué eso me alegra. Extraño la euforia post-Cortázar. Sensación agridulce. Nadie es culpable, todos merecen el castigo.
Tu ojo, una lámpara. Entre el blanco y el rosa, tuve una noción muy buena de esos detalles, pero como todo, se vuelve etéreo, imposible de agarrar con los pensamientos. La irrealidad del pasado nos rodea, pero sólo a veces se vuelve insoportable.
La voz de Sia se desgarra. Algo en mí también. Extraño el cielo con estrellas, estoy cansada, pero hay mucho aún por ser. La simpleza no se perdona. Pienso en una sonrisa. No se le puede cantar a la vida y esperar que alguien nos deje vivir en el mundo. En este mundo prisionero, completamente invadido por el sentido común, las buenas costumbres y las reglas de un estúpido y popular juego.
Suspiro. Yeah, we'll survive. Pelo rubio y corto. It won't be long till we return happy. ¿En serio me lo decís? Tomorrow we'll be free. Lo dudo, lo dudo, no quiero que mi libertad dependa de un 'we'. Let's not fight, tengamos la fiesta en paz. Crecé, evolucioná, liberate. Liberate de la versión más débil de vos.
Sos grande, las cosas fluyen en sentidos imprevistos. Escritura automática, asociación libre. Una vuelta de tuerca al mero racionalismo, al tecnicismo que clasifica, reestructura y se mira el ombligo pensando que no hay más mundo. Pero muchos se quedan ordenando de mayor a menor y alfabéticamente todas las mierditas que encuentran. La razón y el saber. Qué par más mentiroso.
Hay como cierta soledad que entra de a poco en mi interior y se apodera de mi pecho, que no me deja respirar. Esa soledad a la que le tengo miedo. Esa soledad en donde falto yo, donde los demás me llevaron con ellos y me abandonaron sola, lejos de casa (lejos de mí).
¿Quién, cuando se come una hamburguesa, quiere conocer a la vaca?
19.11.14
Un día más
Maquillaje de Charleston. Labios rojos. Algo de disposición para estudiar. Ojos delineados, esfumados con negro negrísimo. Glamour oscuro, dice cosas de mí. Ich singe bis der Tag erwacht. Ein Heller scheint am Firmament. Mein Herz brennt.
Las mañanas emocionales se esfuman hacia el mediodía. Es sano. La sensación de desasosiego se va perdiendo. Todo va como debe ser. Rammstein. El destino trabaja cosas extrañas para mí, pero no me traiciona. Vamos bien. Vamos increíble.
El piano sube, sube. Tengo algo de sueño. El acento de Till se vuelve gutural. Mañana va a ser un día difícil. No hay más café. Quiero ver de una vez al chico de ojos grandes, cabe decir que lo extraño.
No dejes que nadie robe tu autoestima. La charla final entre padre e hijo en Boyhood. Caída de párpados. Self-centered. Uno está solo, pero no tiene porqué ser débil.
18.11.14
Diario de viajes (para variar)
Si a Cortázar lo hubieran sobreanalizado tanto en su cara seguro no habría escrito un puto libro, che. Menos con esa naturalidad argentina de que todo te chupa un huevo porque en tus manos tenés la posta. La más limpia e indiscutible posta. Es cuestión de aceptar que entre lo sublime y lo risible somos todos unos mierdas también.
Me debato entre mentir y esquematizar o ir escribiendo lo que se me cante. Tener un plan siempre es empezar diciendo una parte de lo que se quiere decir y terminar mintiendo descaradamente sobre lo que se quería hacer. Yo sueño una unidad concentrada en el principio. Como un caño con el cauce tapado. Toda el agua ahí, atascada, esperando desembocarse y vagar con libertad, fluir. Pero eso nunca pasa.
Todo, todo junto, agobia, pero es un agobio magnánimo, sublime. Pero así no llegamos a nada. Quiero comunicar. Comunicarme, hacer conocer algunos rincones geniales de mi cabeza. ¿Qué verán los que no me ven? ¿Sabrán algo de esos rincones por el color (verde) de mis zapatillas, o por mi pelo, o como me inclino hacia adelante al caminar?
¿Vos qué sabrás de todo? ¿Entenderás algo de mí? Capaz sos de esos que al no entender nada apuntan a ciegas y cada tanto le pegan. Es más envidiable y más digno de admiración justamente por eso. ¿Cuántas chances tenías de pegar? Y capaz que hasta lo hacés igual. Un genio de la precognición.
Jazz. La puta bastarda del curso al que voy. Increíble como todo lo viejo se vuelve excelso, se eleva por la acumulación de polvo y nostalgia. Y después hubo que matar al viejo y elevado jazz con el rock, para después elevar el rock con los desencantos de la música electrónica, y estamos cada vez más cerca de elevarla por culpa de quién sabe qué nueva porquería.
Profanos hay en todos lados. Y me olvidé de tomarme una taza de café. Y ya es tarde como siempre. Me pregunto hace cuánto eso dejó de importarme. ¿Veré hoy al chico de ojos grandes y novia al margen?
Bitácora
El clima se vuelve más eufórico. Conectarse con el instinto, por ahí va la cosa. La luz y la oscuridad. La liviandad parece más humana (pero a la gravedad hay que estrecharle la mano de vez en cuando). Y sí, no podés conocer de un lado sin conocer del otro.
Leer a Julio en el subte es una idea que me emociona. Ahora, David Guetta. ¿Llegamos al límite de lo bizarro? Estamos en la parte más alta de la montaña rusa, y espero que la caída sea emocionante y pueda levantar los brazos.
Dije rusa, la ironía. Sia y David Guetta. Talking loud, not saying much. ¿Seré bipolar o simplemente humana? Creo que nos hacemos demasiado problema al clasificarnos.
Hoy voy a poder estudiar, eso me digo. Eso me digo. Estar sentada no me aplaca, tengo ganas de moverme, mi departamento me limita, la calle aún me asusta. ¿Por qué existen los boliches? Bailar es demasiado feliz como para encerrarse en un matadero, drogarse y dejar hablar a las miserias de la sociedad a través del cuerpo.
Pero yo no estoy en un boliche. Hay desamores buenos. Hay desamores creativos.
Tic-tac (bis)
Estoy cansada y son recién las dos. Tengo un poco de hambre, hoy me olvidé de comer. Quiero bailar. Quiero bailar y ser linda. ¿Qué te estoy pidiendo a vos, che?
Dale, me gusta tu sonrisa igual. Estoy contenta. ¿Voy a ver qué onda con el chico con novia? ¿Por qué tenerle miedo a los sí? ¡Hay que ir por los sí! Me pregunto porqué me da miedo gustar. Tengo tabúes estéticos. Tuve tabúes estéticos.
Mierda que estoy cansada y The Strokes expresan mi humor como nunca antes. Quiero conocer gente nueva. Ojos nuevos. Sonrisas nuevas. Buscar trabajo, comprar un pasaje. Zapatillas verdes. Una ducha. Una ducha vendría bien.
Un poco de limpieza. No estar en casa tanto. Estirar las piernas. Los brazos. Este finde salgo, un poco de liviandad. Hoy sos uno más. Pero uno más bueno. Qué mambeados estamos los humanos.
Quiero probar mi nueva confianza. Tal vez con vos, también. Pero el mundo es grande y hasta que llegues falta. Te espero porque no te estoy esperando. Suspiro. Sonrío. Jugo de naranja. Todo está bien, chicos. Todo está bien.
17.11.14
Tic-tac
Yann Tiersen. Me lavo los dientes. Papeles en el piso. Ya se me hizo tarde para un buen par de cosas. El sábado me sentía mareada, atontada, confundida. Ayer fue domingo, pero estuve bien.
Siempre me gustaron las medias con rayas horizontales. Extraño tocar el piano. Estoy aprendiendo a manejar mejor el aire para cantar. Me gustaría quererme más. Las zapatillas verdes no combinan con nada, no sé cómo las hago encajar con mi vida.
Querría estar en tu cabeza y saber lo que te pasa. O al menos verte. El chico con novia está más de novio de lo que creía. Ya no sé si eso me gusta más o menos.
Le Matin, eso que ya casi nunca tengo. Zapatillas verdes, medias rayadas. No sé porqué no parece estar de moda atarse los cordones de manera normal.
Suspiro seguido, y seguido la gente me pregunta porqué. Ensayo conversaciones que nunca voy a tener. Pienso en disfraces. Adelgazar vuelve a parecer una buena opción. Yann Tiersen. Cosas pequeñas. Felicidad modesta.
25.10.14
Tough girl
I come home. On my own. Check my phone. Nothing, though act busy. Order in. Pay TV. It's agony.
Respirar es pesado, cada parpadeo anticipa una lágrima que se resiste a caer. Una sonrisa a medias, una extraña mezcla de reposada vitalidad y una muerte gris que se anuncia en cada segundo que mis ojos se pierden y ya ni la nada los atrae. Es como tener una barra de metal en el pecho, un extraño vacío en el estómago, una pesada liviandad al caminar, un titubeo lúgubre. Pero ya no importa. Me intoxica pensarme, me sofoca el mundo sobre mi piel, y ya no importa más él ni yo. Ya no.
Intento capturar mis pensamientos. Intento aferrarme a la lozanía de un descubrimiento, al brillo de una verdad. Se me escapa de entre las puntas de los dedos el recuerdo del tiempo ya perdido, de aquella nueva y ahora vieja felicidad.
'Por favor, dejame al menos llorar, dejame vencerme, dejame caer'. Lágrimas tibias, córneas ardiendo, otra pequeña sonrisa. Al fin.
Ayer.
Ayer era nueva. Hoy los meses pasados cayeron sobre mí, recordándome de quién no podré escapar.
Y no puedo.
No estoy buscando llenar este vacío en manos sin alma, en abrazos que no me tocan, en besos tristes de fingida pasión. No estoy intentando saborear la melancolía, como tan bien supe hacer hace años. No tengo ganas de fingir valentía y sonreír entre la gente, ni siquiera quiero buscarte para intentar retrasar esta muerte, para que mi corazón diga algo, se precipite en latidos desenfrenados y la sangre me haga sentir viva.
Nada, vos.
Nada en mí busca, no, nada es deseante, sólo quiero salir. Sólo quiero volver a ayer, a la risa, a la mirada en el horizonte, a ser nada más que mía.
No me tortures,
no me tortures por favor.
I may cry ruining my make up, wash away all the things you've taken. And I don't care if I don't look pretty: big girls cry when their hearts are breaking.
Respirar es pesado, cada parpadeo anticipa una lágrima que se resiste a caer. Una sonrisa a medias, una extraña mezcla de reposada vitalidad y una muerte gris que se anuncia en cada segundo que mis ojos se pierden y ya ni la nada los atrae. Es como tener una barra de metal en el pecho, un extraño vacío en el estómago, una pesada liviandad al caminar, un titubeo lúgubre. Pero ya no importa. Me intoxica pensarme, me sofoca el mundo sobre mi piel, y ya no importa más él ni yo. Ya no.
Intento capturar mis pensamientos. Intento aferrarme a la lozanía de un descubrimiento, al brillo de una verdad. Se me escapa de entre las puntas de los dedos el recuerdo del tiempo ya perdido, de aquella nueva y ahora vieja felicidad.
'Por favor, dejame al menos llorar, dejame vencerme, dejame caer'. Lágrimas tibias, córneas ardiendo, otra pequeña sonrisa. Al fin.
Ayer.
Ayer era nueva. Hoy los meses pasados cayeron sobre mí, recordándome de quién no podré escapar.
Y no puedo.
No estoy buscando llenar este vacío en manos sin alma, en abrazos que no me tocan, en besos tristes de fingida pasión. No estoy intentando saborear la melancolía, como tan bien supe hacer hace años. No tengo ganas de fingir valentía y sonreír entre la gente, ni siquiera quiero buscarte para intentar retrasar esta muerte, para que mi corazón diga algo, se precipite en latidos desenfrenados y la sangre me haga sentir viva.
Nada, vos.
Nada en mí busca, no, nada es deseante, sólo quiero salir. Sólo quiero volver a ayer, a la risa, a la mirada en el horizonte, a ser nada más que mía.
No me tortures,
no me tortures por favor.
I may cry ruining my make up, wash away all the things you've taken. And I don't care if I don't look pretty: big girls cry when their hearts are breaking.
16.10.14
Ella, una, todas
Tengo miedo que ella te atrape de una vez. Que el momento que preveo y temo desde siempre llegue y por vez definitiva me enfrente yo ante la consecuencia cruel de tener que soportar el mal de ser quién soy, y fundamentalmente, de no ser quien no soy.
Tengo miedo que mires a los ojos a esa chica que sepa acomodarse el pelo al hablar, y entiendas que con esos ojos dice cosas que te seducen mucho más que mis palabras o mis aburridos paseos mentales. Que la mires y no entiendas cómo ni porqué pero te enciendas cuando te toque el hombro, te dé un pequeño golpecito en la espalda, o que llame tu nombre con esa voz especial que sentís que te dedica solo a vos.
Tengo miedo que te cautive su esencia de mujer incomprensible, tan alejada del mundo de razones de los hombres, tan única como todas en su aura femenina, en su mundo etéreo de caídas de párpados y perfume en el cuello.
Tengo miedo que te des cuenta que no sé ser mujer, que no entiendo que te trajo hacia mí y aún espero que todo esto sea producto de un sueño, un mal sueño.
14.10.14
History repeats itself, it fails to die
Día 27
Otra vez el inexplicable dolor de cabeza, y cansancio después de casi ocho normales horas de sueño. Dormir es siempre uno de mis problemas.
El desorden me angustia, fantaseo con la idea de llevar una vida representativa a la secretaria bonita que se supone que soy. Pero no soy una secretaria bonita.
Ayer la vida de estos tipos que no existen me obligó a mantenerme despierta en el viaje de vuelta e imaginarlos en toda su profundidad y banalidad, tomar el bloc de notas (del que algunas noches soy esclava) e intentar llenar de palabras las imágenes que se agolpan en la parte interna de mis ojos. Son tan perfectos que me apena que la realidad no empañe la imagen tan omnisciente que tengo de ellos. 'Si los conociera, probablemente, ya me habría enamorado de los cuatro y no podría distinguir al mujeriego del depresivo, ni al ególatra del cobarde'.
'Hoy voy a verte', es un pensamiento que me cruza la cabeza y que me hace salir de una vez por todas de la cama. Pero no vuelvo a eso mientras desayuno apurada, ni mientras leo en el subte, ni mientras espero que alguien haga sonar los teléfonos de la oficina. Me siento desarmada otra vez, algo enclenque y definitivamente mal vestida, 'qué ganas de ordenar la ropa', es mi pensamiento recurrente. Razono que es una actividad a la que me gustaría dedicarle jornadas enteras (y que probablemente tendría que aprovechar cada segundo).
Vuelvo al subte con la cabeza perdida, saco de la cartera a mi nuevo Murakami, veo a un grupo de adolescentes vestidos con uniformes de secundaria.
Miro a un grupo de adolescentes vestidos con uniformes de secundaria.
Miro a un adolescente en particular, el más alto de todos, de cabeza redonda y una proporción en su perfil idéntica a la del M. alemán. De hecho, parpadeo, su piel blanca, parpadeo, sus pecas, vuelvo a mirar... Por Dios, su sonrisa... Es igual al M. alemán.
Intento retomar la lectura, Haida, Tsukuru y las voces de estos adolescentes, animados y burlones que no dejan de llevarme a la secundaria. De repente me siento desvalida, como si los pequeños egos inflados de los individuos de ese grupo me subyugaran frente a su poder. Tal como cuando yo era una de ellos.
Se ríen, hablan fuerte, me mencionan. ¿Me... mencionan? Bueno, no a mí, pero no puedo evitar lanzarle una mirada penetrante a la chica que no deja de pronunciar mi nombre. 'Eugenia, Eugenia, Eugenia... Era obvio que te gustaba Eugenia'. Le dice al petit M. alemán.
Mi corazón se detiene. Lo veo en él. Serían idénticos si este chico no tuviese ojos aún más bellos, de un gris traslúcido, y una voz más imponente, como de alguien mayor. Pienso que de todos modos, yo al M. alemán siempre lo vi así, como envuelto de un halo que exageraba su propia belleza.
Se baja en Scalabrini Ortiz, pero mi mente está perturbada. Inconscientemente espero que esa Eugenia cumpla con mis expectativas, con mis expectativas sobre ese fantasma tan parecido a él.
Pero casa es un desastre y me olvido pronto de todos mis pensamientos.
---
Estoy llegando tarde y es recién en la puerta cuando pienso en vos, que también te gusta llegar tarde (sé que sos un 'vos' y no un 'él' desde la primera vez que te vi, no doubt about it).
Stop. ¿Cuándo fue eso? En la primer clase de guión. Tus ojos eran enormes, tu nariz ridículamente respingada, y tu sonrisa acusaba más años que el resto de tus facciones, lo cual configuraba un cuadro de infantil amargura, de encanto lacónico. Eras el único que no parecía tener nada que ver con el resto. Mientras todo aquel grupo de gente joven se podían resumir en una masa de snobs y wannabies de la bohème, vos parecías más bien un estudiante de ingeniería puesto en el lugar y momento incorrectos. No parecías tener ni pretender estilo, elegancia o profundidad artística, pero escuchabas las palabras del profesor con una devoción sólo comparable con la mía. Estabas enfrente y fuiste al único que vi.
Claro que eso fue un miércoles, y hoy es martes. Los martes voy a un curso de Historia del Arte moderno y contemporáneo. Un buen lugar para gente mayor que se regodea en mencionar figuras de la talla de Gaugin, Klimt y Matisse (al igual que yo, que la cada-vez-menos snob, yo).
Era la cuarta clase, estábamos hablando de fauves y te vi llegar y sentarte atrás mío. Me sentí levemente confundida. Si no combinabas con el entorno de una clase de Guión de Cine, menos hubiera esperado verte en una clase de Historia del Arte. Menos, de hecho, porque debido al lugar en donde cada una de las cosas sucede, el modo en que suceden y la gente que las frecuenta... casi no hay intersección. Excepto yo, (y vos), por supuesto.
Te miré largamente y no elegí disimularlo. Me respondiste la mirada abriendo mucho los ojos y diciendo confundido un '...¿hola?', que me obligó a aclararte quien era. Pareciste relajado cuando me reconociste, pero yo no pude evitar ver que venías acompañado.
Eso sí... si encontrar a la única persona que veo los miércoles en mi aula de los martes ya significaba algo, verte acompañado, significaba bien otra cosa que anulaba y reafirmaba lo anterior. Ese día el camino al subte fue acompañado por una cadena de suspiros resignados.
Volver a verte a partir de ahí fue interesante cada vez. Especialmente cuando ella te inquirió con la mirada quién era esa chica a la que saludabas y tuviste que aclarar en voz alta, 'una compañera de Guión'. Ah, soy mujer, y en los ojos de esa chica pude leer el peligro y el miedo y tuve que bajar la cabeza en señal de comprensión. Y también, bueno, el día que escuché por primera vez tu nombre, L. Me reí por dentro... Otro L., otro más, era obvio.
Pero hoy, cuando llegás, estás solo. Estás solo. Te llamo para que te sientes al lado mío, hablamos un poco, porque la clase ya empezó. Me correspondés tanto las miradas, con tanta intensidad, que empiezo a sentirme nerviosa y con ganas de evadirme,
pero a la vez, respetás tanto mis largos silencios, que desear y rechazar las palabras sueltas y las miradas seguidas de sonrisas cómplices y a la vez incómodas, se vuelve un juego de dos horas. Sé que vamos a hablar como viejos conocidos una vez que termine la clase, que te voy a poder preguntar cómo hacés para aparecer así en mi mundo de los martes y los miércoles. Y la respuesta no me la imagino, pero va a ser genial.
Entonces la clase termina, levantás las cejas (tus ojos son enormes) y me preguntás si había algo de tarea para mañana. Salimos juntos, me decís que primero pasás por el baño, te digo que te espero, me agradecés cuando salís, te digo que tardaste mucho, te reís. Y entonces te pregunto. Y la respuesta no me la imaginaba, pero es genial.
Dejaste tu carrera, tu aburrida carrera, para dedicarte al Arte. Trabajás en lo mismo que yo, deseás para vos lo mismo que yo. Elegiste venirte a Buenos Aires (porque tampoco sos de acá), por las mismas acertadas y desacertadas causas. Viviste en una residencia, como yo, pero ahora estás en un departamento, como yo. Y me entero todo esto mientras te desviás de tu camino y me acompañás a la puerta del subte, mientras caminando me tocás cariñosamente la espalda varias veces y yo te maldigo en silencio, mientras te sorprendés vos también de la cantidad de puntos en común que tenemos vos y yo.
Así que nos vemos mañana, me decís, y sonreís, y me obligás a que me ponga nerviosa una última vez antes de adentrarme en el subte. 'It's bricked up in my head, it's soved under my bed, and I question myself again: what is it about men?'
3.10.14
La cuarta alternativa
Para las primeras tres opciones no se necesita reconocer una sustancia particular en el sujeto. Para la última, es lo único que se puede conocer.
El modelo no está claro ni armado y los principios en los que se sustenta la búsqueda no apoyan de ninguna manera, pero tampoco niegan, la posibilidad de ocurrencia o encuentro con los elementos de los otros tres.
Yo los llamo:
El modelo tradicional: aferrarse a los usos y costumbres y a los ideales de felicidad de la comunidad más cercana, y de la familia en particular.
El sueño americano: una vez habiendo establecido las repeticiones y las oposiciones al ámbito tradicional, la "felicidad" se busca en una nueva unidad social, donde la función de los elementos que la componen priman sobre los elementos en sí. Es el caso de la búsqueda de "estabilidad emocional" en el rol de una pareja, junto con la "estabilidad económica" en un trabajo aceptable y "suficientemente" remunerado y la "estabilidad social" generada por la presencia de autos, hijos, mascotas y una vida social 'correcta'.
El modelo Wall Street, en donde la clave de la felicidad se confunde con la noción social más dura de éxito. Es donde el sujeto analiza su valor de acuerdo a la retribución social a su labor, en forma de dinero, prestigio u otras formas de poder.
El cuarto camino comienza en la negación de la premisa que articula la felicidad con metas socialmente predefinidas e imposiblemente preexperimentadas por el sujeto (que, sin embargo, muchas veces está tan ebrio de los encantos de la idea en sí, que desea rápidamente hallar los elementos que le otorguen la realización efectiva de su ideal, confiando en el poder de elementos externos a sí mismo para otorgarle un sentido vital y una solución permanente a su insatisfacción).
Este cuarto camino es, por lo tanto, un camino escéptico y sensible, introspectivo y artístico a la vez que conlleva cierta elaboración intelectual de temáticas existenciales. Un camino del individuo, de su descubrimiento en cuerpo y espíritu, en substancia simbólica consciente y no.
A los ojos de la sociedad este camino no "llega" a ningún lado, lo cual es cierto y conforma la premisa principal que sustenta su existencia. Por otro lado, todo sujeto está parcialmente enajenado, y es la disrupción entre su substancia y su construcción consciente como sujeto (construcción social y premeditada) lo que lo salva de una alienación total.
Además, el hombre puede desprenderse de prejuicios y cargas sociales hasta el límite articulado por su propio lenguaje, entramado simbólico que lo confina en parte a hablar a través de su cultura, y el límite establecido por su red social y su necesidad de valerse de ella y de los intercambios al menos, mínimos que se realizan entre sus miembros para subsistir.
A este punto, la pregunta es: ¿puede este camino no ser más que una negativa errática a los estereotipos, a una necesidad casi snob de establecer una diferencia frente al autómata, o es, por el contrario, una búsqueda exclusiva de la sublimidad, del placer hedonista conviviendo a su vez con la revelación trascendental de un alma, de la intensidad pasional y a la vez etérea de los más puro de la experiencia humana?
Probablemente la respuesta fluctuará entre una y otra alternativa, dependiendo del punto de vista de cada observador en diferentes momentos y estados de ánimo.
Cabe preguntarse, sin embargo, cuales estructuras el sujeto no consideraría legítimo deconstruir, y si una supuesta deconstrucción completa de los mundos felices occidentales y conocidos, no supondría tal vez, un acercamiento con el nihilismo, y con ello a una incapacidad de hallar goce en los eventos planeados o fortuitos, que en todos los casos son disfrutados meramente en la idea que se tiene sobre ellos y por por lo tanto crea un objeto previo de deseo, que se ve consumado en la creación de un símbolo donde el significado es de índole trascendental o reveladora y el significante es el ideal concreto construido a partir de los hechos que definen al real a vivenciar.
Acá la cuestión reside en la construcción simbólica y "arbitraria" (aunque pueda tener causas subconscientes en el individuo) de valor y de un para qué, para los cuáles sólo se cuenta con elementos de la sociedad en relación al individuo y su visión y sensaciones personales sobre ellos.
Sin lugar a dudas, una búsqueda no automática de la experiencia humana plena, supone una serie de cuestionamientos para quien se atreva a hacerles frente, a plena consciencia de hallar en ellos más de un momento de melancolía y absurdo. Sin embargo, hay en esa lucha una percepción de "verdad" vivenciada, ya sea de manera mística o artística que vuelve a la cuarta alternativa un camino irremediablemente atrayente e imposible de abandonar.
El modelo no está claro ni armado y los principios en los que se sustenta la búsqueda no apoyan de ninguna manera, pero tampoco niegan, la posibilidad de ocurrencia o encuentro con los elementos de los otros tres.
Yo los llamo:
El modelo tradicional: aferrarse a los usos y costumbres y a los ideales de felicidad de la comunidad más cercana, y de la familia en particular.
El sueño americano: una vez habiendo establecido las repeticiones y las oposiciones al ámbito tradicional, la "felicidad" se busca en una nueva unidad social, donde la función de los elementos que la componen priman sobre los elementos en sí. Es el caso de la búsqueda de "estabilidad emocional" en el rol de una pareja, junto con la "estabilidad económica" en un trabajo aceptable y "suficientemente" remunerado y la "estabilidad social" generada por la presencia de autos, hijos, mascotas y una vida social 'correcta'.
El modelo Wall Street, en donde la clave de la felicidad se confunde con la noción social más dura de éxito. Es donde el sujeto analiza su valor de acuerdo a la retribución social a su labor, en forma de dinero, prestigio u otras formas de poder.
El cuarto camino comienza en la negación de la premisa que articula la felicidad con metas socialmente predefinidas e imposiblemente preexperimentadas por el sujeto (que, sin embargo, muchas veces está tan ebrio de los encantos de la idea en sí, que desea rápidamente hallar los elementos que le otorguen la realización efectiva de su ideal, confiando en el poder de elementos externos a sí mismo para otorgarle un sentido vital y una solución permanente a su insatisfacción).
Este cuarto camino es, por lo tanto, un camino escéptico y sensible, introspectivo y artístico a la vez que conlleva cierta elaboración intelectual de temáticas existenciales. Un camino del individuo, de su descubrimiento en cuerpo y espíritu, en substancia simbólica consciente y no.
A los ojos de la sociedad este camino no "llega" a ningún lado, lo cual es cierto y conforma la premisa principal que sustenta su existencia. Por otro lado, todo sujeto está parcialmente enajenado, y es la disrupción entre su substancia y su construcción consciente como sujeto (construcción social y premeditada) lo que lo salva de una alienación total.
Además, el hombre puede desprenderse de prejuicios y cargas sociales hasta el límite articulado por su propio lenguaje, entramado simbólico que lo confina en parte a hablar a través de su cultura, y el límite establecido por su red social y su necesidad de valerse de ella y de los intercambios al menos, mínimos que se realizan entre sus miembros para subsistir.
A este punto, la pregunta es: ¿puede este camino no ser más que una negativa errática a los estereotipos, a una necesidad casi snob de establecer una diferencia frente al autómata, o es, por el contrario, una búsqueda exclusiva de la sublimidad, del placer hedonista conviviendo a su vez con la revelación trascendental de un alma, de la intensidad pasional y a la vez etérea de los más puro de la experiencia humana?
Probablemente la respuesta fluctuará entre una y otra alternativa, dependiendo del punto de vista de cada observador en diferentes momentos y estados de ánimo.
Cabe preguntarse, sin embargo, cuales estructuras el sujeto no consideraría legítimo deconstruir, y si una supuesta deconstrucción completa de los mundos felices occidentales y conocidos, no supondría tal vez, un acercamiento con el nihilismo, y con ello a una incapacidad de hallar goce en los eventos planeados o fortuitos, que en todos los casos son disfrutados meramente en la idea que se tiene sobre ellos y por por lo tanto crea un objeto previo de deseo, que se ve consumado en la creación de un símbolo donde el significado es de índole trascendental o reveladora y el significante es el ideal concreto construido a partir de los hechos que definen al real a vivenciar.
Acá la cuestión reside en la construcción simbólica y "arbitraria" (aunque pueda tener causas subconscientes en el individuo) de valor y de un para qué, para los cuáles sólo se cuenta con elementos de la sociedad en relación al individuo y su visión y sensaciones personales sobre ellos.
Sin lugar a dudas, una búsqueda no automática de la experiencia humana plena, supone una serie de cuestionamientos para quien se atreva a hacerles frente, a plena consciencia de hallar en ellos más de un momento de melancolía y absurdo. Sin embargo, hay en esa lucha una percepción de "verdad" vivenciada, ya sea de manera mística o artística que vuelve a la cuarta alternativa un camino irremediablemente atrayente e imposible de abandonar.
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