Lo húmedo de tus labios, el calor de tu aliento. Esa sensación amarga que sube por la garganta y que quema.
Ese detenerse del tiempo en el recuerdo. El dolor de cabeza y la angustia. La taquicardía y esa típica sensación de culpa que prosigue a tu imagen en mi memoria. El presente, una computadora y yo.
Ya dije que las metáforas son peligrosas. El amor empieza por una metáfora. Dicho de otro modo: el amor empieza en el momento en que una mujer inscribe su primera palabra en nuestra memoria poética. Milán Kundera
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